La Ley de Quiebras busca dar una salida ordenada a las empresas que no logran sostener sus deudas. Aunque parece un alivio inmediato, también trae consigo varias desventajas que los empresarios deben considerar antes de tomar este camino. En la práctica, puede transformarse en un escenario complejo y con consecuencias de largo plazo.
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Los principales problemas de la ley de quiebras
Pérdida de control sobre la empresa
Desde que se inicia el proceso, el administrador judicial asume las decisiones más relevantes, dejando al empresario sin poder real de gestión. Esto significa que las ideas para reflotar el negocio o intentar estrategias diferentes pasan a un segundo plano, ya que la prioridad legal es resguardar a los acreedores. Esa falta de autonomía genera frustración y limita las posibilidades de reemprender.
Daño a la reputación
Declararse en quiebra afecta directamente la confianza de proveedores, clientes e incluso trabajadores. En muchos casos, esta mancha acompaña a la persona natural detrás de la empresa, dificultando nuevos intentos de negocio y limitando el acceso a financiamiento. El estigma social que aún pesa sobre la quiebra también impacta, ya que suele interpretarse como sinónimo de fracaso absoluto.
Liquidación forzosa de los activos
Los bienes de la empresa se rematan muchas veces a precios bajos para cubrir deudas, lo que implica una pérdida patrimonial significativa. Esto afecta no solo al empresario, sino también a los empleados que ven truncada la continuidad de sus puestos de trabajo. El impacto social y económico se multiplica en comunidades donde la empresa era un actor relevante.
Entorpecer futuros proyectos
Haber pasado por un proceso de quiebra deja registros legales y financieros que limitan la capacidad de acceder a créditos o crear nuevas sociedades. Lo que se planteaba como una salida puede terminar transformándose en una barrera para volver a emprender.
Aunque la ley de quiebras representa una herramienta legal necesaria, tiene desventajas que pesan fuertemente en quienes la enfrentan. Resulta fundamental evaluar otras alternativas de reorganización o asesorarse con expertos que permitan reducir sus impactos negativos.
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