¿Qué es el objeto social de una empresa y por qué importa tanto?

Escrito por: Raimundo Jury

¿Qué es el objeto social de una empresa y por qué importa tanto?

Cuando se habla de una empresa, uno de los conceptos más relevantes –y a la vez más desconocidos– es el llamado objeto social. Aunque suene técnico, se trata de una idea sencilla. El objeto social es la descripción formal de las actividades que una empresa está autorizada a realizar. En otras palabras, explica qué hace y qué puede hacer legalmente una empresa.

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Este elemento debe quedar expresamente establecido en los estatutos sociales. Es más que un trámite administrativo. Representa la definición clave que determina el propósito de la empresa y fija los límites dentro de los cuales puede operar.

Sin un objeto social claro y correcto se podrían enfrentar problemas legales, tributarios e incluso ver rechazada su inscripción oficial.

¿Para qué sirve el objeto social?

Una de sus funciones principales es definir el negocio. Al describir las actividades principales y secundarias, se deja constancia del ámbito en el que la empresa actuará. Además, es un requisito legal indispensable.

Una redacción confusa, demasiado restrictiva o mal planteada
puede impedir que la sociedad quede debidamente constituida.

El objeto social también tiene efectos directos en materia fiscal. Los impuestos que debe pagar una empresa dependen, en gran medida, de las actividades que declara. Por eso, suele recomendarse que el objeto sea amplio, incluyendo varias actividades relacionadas entre sí. Esto permite adaptarse a cambios del mercado sin necesidad de modificar constantemente los estatutos.

La amplitud no debe confundirse con ambigüedad

El objeto social debe ser claro y concreto. Además, existen actividades reguladas –como las financieras, bancarias o aseguradoras– que requieren autorizaciones especiales y no pueden incluirse libremente.

¿Qué es el objeto social de una empresa y por qué importa tanto?

Es importante distinguir entre objeto social y actividad real. El primero indica lo que la empresa puede hacer; la segunda, lo que efectivamente hace.

Por ejemplo, una empresa autorizada para prestar servicios de consultoría y diseño puede facturar por esas labores, pero no por otras que no estén incluidas. Ahí radica su verdadera importancia.

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